La alfalfa seca es el resultado del proceso tradicional de corte y deshidratación natural o mecánica de la planta. Se presenta principalmente en forma de heno o pacas y ha sido, durante décadas, una de las bases de la alimentación para rumiantes debido a su contenido nutricional estable.
A diferencia de la versión procesada en pellets, la alfalfa seca depende más de las condiciones climáticas durante su cosecha, lo que puede influir en su calidad final. Sin embargo, cuando se produce adecuadamente, ofrece un balance de nutrientes capaz de cubrir los requerimientos básicos de la mayoría de las especies ganaderas.
El valor de la alfalfa seca radica en su perfil nutricional natural, el cual la convierte en un forraje completo y versátil. Su contenido incluye:
Este aporte nutricional de la alfalfa la convierte en un alimento indispensable en periodos de poca disponibilidad de pastura fresca.
La alfalfa seca continúa siendo un recurso valioso en gran parte de los sistemas de producción animal, especialmente aquellos que dependen de métodos tradicionales de alimentación.
Además, su estructura fibrosa ayuda a regular la ingesta energética del animal, evitando excesos y desbalances alimenticios.
Aunque la alfalfa seca sigue siendo ampliamente utilizada, los formatos procesados como la alfalfa peletizada y los pellets de alfalfa presentan ventajas operativas:
No obstante, la alfalfa seca tiene una ventaja clara: su fibra estructural larga, que desempeña un rol fisiológico fundamental para el bienestar de rumiantes como bovinos, ovinos y caprinos.
La alfalfa siempre ha sido reconocida como una de las plantas forrajeras más nutritivas. Dentro de la nutrición animal con alfalfa, la versión seca destaca por:
El balance entre fibra, proteína y minerales la posiciona como un alimento base para dietas equilibradas.
Aunque la alfalfa seca puede servirse de manera directa, también es un componente estratégico dentro del alimento balanceado para ganado. Su función dentro de estas mezclas consiste en:
Muchos productores combinan la alfalfa seca con granos, subproductos y sales minerales para optimizar el rendimiento animal sin elevar costos.
Este formato es ideal en los siguientes escenarios:
La alfalfa seca es un recurso indispensable para la producción ganadera gracias a su equilibrio nutricional, su aporte de fibra efectiva y su versatilidad. Aunque formatos modernos como la alfalfa en pellets han ganado popularidad, la versión seca continúa desempeñando un papel clave en la nutrición animal, especialmente en sistemas tradicionales o mixtos.
Su uso estratégico, combinado con otras fuentes alimenticias, ayuda a mantener animales sanos, productivos y correctamente nutridos durante todo el año.
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